Controlando tu ira como padre
- Es normal enojarse a veces, pero es un problema si ocurre con frecuencia o si expresas tu ira de manera poco saludable.
- Los padres pueden enojarse si están estresados, no duermen lo suficiente o si su hijo se porta mal.
- Si los padres se enojan mucho, sus hijos tienen más probabilidades de desarrollar dificultades sociales y emocionales, y tendrán un mayor riesgo de problemas de salud mental en el futuro.
- Si notas que te enojas, puede ayudar tomar algunas respiraciones profundas, salir de la habitación, escuchar música suave o salir a caminar para calmarte.
- Si tienes problemas para controlar tu ira, es una buena idea ver a un psicólogo para obtener ayuda.
La ira es una emoción humana común. Puedes enojarte si crees que ha ocurrido algo injusto o te sientes amenazado. Cuando te enojas, tus músculos se tensan, tu ritmo cardíaco y presión arterial aumentan y puedes tener la piel enrojecida.
Los desencadenantes comunes de la ira incluyen:
- frustración
- sentir que no te valoran
- que las cosas no salgan como deseas
- ser tratado injustamente
- sentirte avergonzado, celoso, triste o asustado
- no ser escuchado
Es normal enojarse de vez en cuando. La ira se convierte en un problema si ocurre con frecuencia o si la expresas de una manera que te perjudica a ti o a otros.
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Es más probable que tengas problemas de ira si:
- creciste en un hogar donde las personas se enojaban mucho
- experimentaste trauma
- tiendes a esperar que las cosas sucedan de cierta manera
- tienes un problema de salud mental, como un trastorno de oposición desafiante o un trastorno de la personalidad
Es normal si tienes niños pequeños enojarse de vez en cuando. Probablemente enfrentes muchas demandas, como la familia, el trabajo, cuidar de la casa y las actividades sociales. Puede ser difícil cuando los niños no se comportan o las cosas no salen según lo planeado.
Desencadenantes comunes de la ira
Los desencadenantes comunes de la ira en los padres son:
- sentir que tu pareja no está ayudando
- estrés por finanzas o relaciones
- falta de sueño
En ocasiones, tener un bebé puede desencadenar emociones negativas y recuerdos de trauma de tu propia infancia.
¿Cómo afecta mi ira a mi hijo?Todas las personas se enojan; lo que importa es cómo lo manejas. Estás dando un buen ejemplo a tu hijo si tomas unas respiraciones profundas y te alejas cuando estás enojado. Pero si pierdes el control con frecuencia, puede tener graves efectos negativos para tu hijo.
Vivir en un hogar donde hay mucha ira pone a tu hijo en riesgo de problemas de salud mental más adelante en la vida.
Los niños pueden reaccionar a padres enojados con una variedad de respuestas diferentes, por ejemplo, al:
- no poder concentrarse
- tener dificultades para jugar con otros niños
- volverse callados y temerosos
- volverse groseros y agresivos
- desarrollar problemas de sueño
Nunca debes lastimar físicamente o castigar a tu hijo, sin importar lo que haya hecho o cuán enojado estés. Castigar físicamente a los niños los pone en riesgo de:
- lesiones
- conducta antisocial
- comportamiento agresivo
- baja autoestima
- problemas de salud mental
- problemas de aprendizaje
- relaciones abusivas
NUNCA sacudas a un bebé. Sacudir, golpear, patear o lanzar a un bebé puede resultar en muerte, discapacidad o lesiones graves.
¿Cómo manejo mis sentimientos?La ira a menudo va acompañada de otras emociones, como decepción, preocupación, vergüenza, frustración, dolor o miedo. Reconocer y lidiar con estas emociones puede ayudarte a controlar tu ira.
Reprimir tu ira no es útil. Es importante aprender a expresarla de manera controlada, que no cause daño a otros.
Si puedes entender los pensamientos o sentimientos negativos que desencadenan tu ira, podrías evitar esas situaciones o reaccionar de manera diferente cuando suceden. Piensa en qué es lo que realmente te hace sentir enojado.
Hablar con alguien en quien confíes, como un amigo, un familiar o un consejero profesional, puede ayudarte a sobrellevar tus sentimientos.
¿Cómo puedo aprender a controlar mi ira?Controlando tu ira en el momento
Es importante reconocer las señales de que te estás enojando, para que puedas actuar antes de que se salga de control.
Las señales pueden incluir:
- un ritmo cardíaco rápido o respirar más rápido
- hombros tensos
- apretar la mandíbula o las manos
- sudoración
- sentirse agitado
Si notas estas señales, intenta una de estas técnicas para calmarte:
- Cuenta hasta 10 antes de reaccionar.
- Sal de la habitación y ve a un lugar tranquilo. Asegúrate de que tu hijo esté seguro antes de salir de la habitación.
- Toma algunas respiraciones profundas y lentas.
- Sal a caminar, toma una ducha tibia o escucha música calmante para distraerte de lo que te hace enojar.
- Pensar en lo que ocurrió desde el punto de vista de otra persona.
- Repetir un mantra tranquilizador en tu mente, como 'puedo manejar esto'.
Evitando enojarte
Si te encuentras enojándote mucho, puedes aprender a cambiar tus patrones de pensamiento y reaccionar a las situaciones difíciles de una manera más saludable. Un psicólogo puede ayudarte con esto.
Estrategias que pueden ayudar incluyen:
- reducir el estrés con técnicas de relajación, hacer algo de ejercicio o tomar descansos regulares
- aprender a comunicarte mejor y realmente escuchar a los demás
- hacer cambios en tu rutina para evitar situaciones que te hagan enojar
- destinar tiempo para pasatiempos o actividades divertidas
- buscar ayuda, usando terapia cognitiva conductual (TCC)
Es importante buscar ayuda para manejar la ira si:
- te enojas mucho
- tienes problemas para controlar tu ira
- has lastimado físicamente a ti mismo o a alguien más por ira
- la ira está afectando tu trabajo o relaciones
- recorres al alcohol u otras sustancias cuando estás enojado
- conduces de manera peligrosa cuando estás enojado
Si sientes que podrías lastimarte a ti mismo, a tu pareja o a tu hijo, llama a Lifeline.
Si tienes problemas con la ira, habla con tu médico. Ellos pueden referirte a un psicólogo o consejero, si es necesario. Ellos pueden ayudarte a trabajar en un plan para manejar tu ira.
